Los dos

Como una forajida 

huyendo de tus besos

pero no pude resistirme 

en un instante me derretí

tomaste con tus manos mis caderas

y me acercaste a ti 

y yo no pude evitar simplemente sentirme 

como que era ahí justo donde tenía que estar

mientras entre besos y caricias reíamos

como un par de cómplices

tus ojos me miraron

con ese brillo tan particular 

que me hacía saber que eras mío

y que yo era de ti

pero no con ese fan de poseernos

desde ese ego loco que luego nos domina

si no, desde el corazón

porque no importa cuanto tiempo pase

no importa el lugar

nuestros corazones están marcados

y esa sonrisa que nos robamos el uno al otro

quedo sellada como una especie de pacto silencioso

uno que solamente es de los dos.

Porque no importa qué tanto me desquicies

que tanto choquemos, que tanto estemos en desacuerdo

quiero enfrentar cada cosa contigo

quiero subir esa montaña, subir ese escalón

donde por muy aterrador que parezca

enfrentarme a mí misma

yo estaré dispuesta siempre a hacer 

aquellas cosas que tenga que hacer

para avanzar y seguir construyendo

ese futuro soñado 

que compartimos los dos. 

 

 

 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Espacio entre lo que fuimos, lo que somos y lo que fue.

Nunca pediste disculpas.